¡Bienvenidos!

Quiero compartir con vosotros, que me visitais, mi afición a la cocina y las recetas que hago.
Si quieres mandar tu receta con gusto la publicaré, (siempre que no lleve carne entre sus ingredientes), con tu nombre y un enlace a tu página.
Hasta hace un tiempo, yo era vegetariana, pero ahora como también pescado y marisco. No estoy orgullosa de ello, así que no me lapideis.
No publicaré comentarios ofensivos hacia mí ni hacia otros.
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos y reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos y reflexiones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2011

Cumpleaños de mamá...


Hoy hubieras cumplido 80 años, mamá. Tantas veces que decías eso de "igual no llego a los 80" y tantas que yo te decía que no fueras tonta, que por supuesto que llegarías.
Y como casi siempre, tenías razón, te faltaron 5 meses para llegar a este día.
Sigo echándote de menos cada rato, aún se me escapa coger el teléfono para llamarte y contarte algo y hoy, especialmente, echo de menos llamarte para felicitarte y pasar por casa a darte tu regalito y tu tarta.
Sé que me estás viendo y espero que con una sonrisa en los labios.
No sé si he sido una buena hija, esa idea me atormenta muchas veces. No sé si supe estar a la altura esos últimos días que te tuve a mi lado. Porque me negaba a aceptar que te ibas y no quería tampoco alarmarte, que me vieras ansiosa o preocupada en exceso. Y creo que debí mostrarte más mi preocupación y mi amor... no sé... ya no sé qué hubiera sido mejor... ya no hay vuelta.
Quiero que sepas que te quiero mucho, que te echo mucho de menos y que lloro, a pesar de que nos "ordenaste" que no lo hiciéramos. Ya sabes... fui una niña obediente, pero a veces me rebelaba.
¡Cómo me gustaría volver a ser niña un rato y que me abrazaras y sentirme protegida y a salvo de todo, con esa inconsciencia que solo da la infancia!
Te quiero mucho mami. ¡Feliz cumpleaños, estés donde estés!

sábado, 2 de agosto de 2008

Habanna se ha ido


Hoy me he despertado con la noticia triste de que Habanna se había ido.

Habanna era la perra de Margaly, una amiga del foro vegetariano y aunque nunca la llegué a conocer en vivo, (a Habanna, sí a Margaly), aprendí a quererla a través de las fotos e historias que de ella nos contaba su amiga humana.

Habanna malvivía en un chenil pequeño para su gran tamaño, desnutrida y descuidada, cuando tuvo la suerte de que un ángel se cruzara en su camino y la rescatara de esa vida miserable. Desde ese día Habanna fue feliz, querida, mimada, cuidada y aprendió que los seres humanos también podemos ser buenos y generosos y aprendió a confiar, tan fácilmente como sólo los perros son capaces por mucho que hayan sufrido.

Habanna cruzó el puente del arco iris y allí espera a su hermana perruna Heidy, que se ha quedado también muy triste y a su amita y compañera. Allí es feliz y hace felices a otros perros que no tuvieron la suerte de conocer la alegría en este mundo nuestro.

Margaly no te va a olvidar nunca, Habanna, ni yo tampoco.

Esta historia va dedicada a tí:


EL PUENTE DEL ARCO IRIS


Hay un puente que une el Cielo y la Tierra. Se llama el Puente del Arco Iris debido a sus muchos colores.
Precisamente en ese lugar hay una tierra de prados, colinas y valles con un césped verde y frondoso. Cuando una mascota amada muere, va a este lugar. Allí hay siempre hay comida y agua suficiente y un tiempo cálido y primaveral. Todos los animales que habían estado enfermos y viejos recuperan su salud y vigor; aquellos que fueron heridos o mutilados se vuelven fuertes e intactos de nuevo, así como nosotros los recordamos en nuestros sueños de aquellos días que pasamos juntos.
Ellos juegan todo el día unos con otros. Hay comida y agua suficiente y el sol brilla, y nuestros amigos están calentitos y cómodos. Los animales están contentos y satisfechos, salvo en una pequeña cosa: ellos extrañan a alguien muy especial, a quien tuvieron que dejar atrás.
Todos ellos corren y juegan juntos, pero llega el día en que uno de ellos de repente se detiene y mira en la distancia. Sus ojos luminosos están atentos; el cuerpo entusiasmado se estremece. De pronto eres visto, y cuando tú y tu amigo especial os encontráis, lo tomas entre tus brazos y lo abrazas. Los besos de felicidad llueven en tu cara; tus manos de nuevo acarician esa cabecita tan querida, y te ves una vez más en los ojos confiados de tu mascota, tanto tiempo lejos de tu vida pero nunca ausente de tu corazón. Entonces cruzáis juntos el Puente del Arco Iris, para no separaros nunca mas...
(Anónimo)

martes, 8 de julio de 2008

La Historia Terminable

Esta historia me la ha pasado mi amiga Adivina del blog Divagando entre Fogones
LAS REGLAS SON:1) Cada persona continuará la historia escribiendo DOS FRASES. Delante de ellas pondrá entre paréntesis su número de turno (el siguiente al último que vea). Es decir, se copia toda la historia, primero las reglas y luego las frases (con los números de los demás, luego se pone el nuevo número de turno y luego las dos frases.2) Después se nomina a otras dos personas para que continùen con la historia3) No se puede nominar a la persona que te nominó ni a una a la que nominaras en un turno anterior (si lo tuviste)4) El blogger que escriba el turno 50 terminará la historia y la mandará a email.leinad19xico@hotmail.com

HISTORIA (1) Era impensable, no me lo podía creer, mi mente daba vueltas una y otra vez y no conseguía ser consciente de lo que había pasado, ya no había vuelta atrás, era todo tan confuso. Miré durante unos instantes el martillo ensangrentado, lo envolví en un paño que encontré en el primer cajón de la cómoda y lo escondí en el fondo del armario.(2) A los tres minutos me encontraba en la calle, necesitaba airearme, pensar... En aquellos momentos mi mente aún no estaba preparada para ello...(3) El aire gélido de la mañana cortaba mi rostro como un cuchillo acerado, aún sentía en mi pecho el ritmo acelerado de mi corazón sobresaltado por los espeluznantes hechos que había, en fracciones de segundo, vivido... Aún no podía explicarme cómo demonios había llegado el martillo hasta mis manos y por qué reaccioné de la forma tan brutal como lo hice...(4) Sólo sé que había acabado todo, que era el fin de mi tortura y el comienzo de una vida mejor. Por primera vez, me sentí libre.(5) Había logrado lo que estaba deseando hace mucho tiempo. ¿O realmente yo no lo había deseado nunca?(6) Solamente las circunstancias me habían hecho llegar a aquel extremo en el que me encontraba. No, seguro que detrás de todo aquello había una fuerza misteriosa que me apoyaba.(7) La pregunta era: ¿Por qué? Sacudí la cabeza. No me debía engañar por mas tiempo, no, yo ya sé mi verdad, pero al estar dormitando tantos segundos de mi vida me va a costar desperezarla. (8) Tal vez, la bruja de mi suegra no merecía brecha de tales dimensiones en su cráneo. Sin embargo, por una vez, creía haber hecho lo correcto.(9) Por otra parte, si yo no la hubiese atacado a ella quizás ahora sería yo la víctima. Porque a decir verdad la relación con mi suegra siempre había sido de amor-odio.(10) Pero ya había pasado todo y no era hora de pensar en "si hubiera sido de otra forma". Ahora tenía que explicarle a mi pequeña hija Andrea que ya no vería más a su malvada y querida abuelita.(11) Sentí un ruido lejano, parecían las agujas de un reloj y esto hizo que me sobresaltara. Estaba un poco aturdida, ¿se trataba sólo de un mal sueño?(12) Me dirigí al último cajón donde creía haberlo guardado y toqué algo frío y húmedo. Algo extrañamente húmedo en un cajón.(13) Retiré la mano instantáneamente, me asusté, aquel objeto no me resultaba familiar, pero la duda me carcomía por dentro. La eterna lucha entre la curiosidad y la prudencia, pues yo, en el fondo, sabía que debería cerrar ese cajón para siempre y olvidarme de lo que había tocado, pero no fui capaz de resistirme y volví a introducir temblorosamente la mano.(14) Mientras cientos de instantes paseaban fugazmente por mi cabeza, pensé que lo tenía todo embrollado, estaba perdida. Me había metido en un montón de negocios insensatos en lugar de pensarlos despacio y con método.(15) Las facturas de los gastos de mi propia casa y de mis aventuras en el juego se acumulaban hasta el infinito... Suspiré y me dispuse a esconder todos los rastros de mi acto.(16) He de limpiarlo todo antes de que lleguen mi marido y mi hijo. Arrastré el cadáver hacia la bañera de la planta de abajo.(17) Una sonrisa fugaz asomó en mi rostro cuando pensé que, a pesar de que tenía a mi suegra por una cabeza dura, su cráneo se rompió con bastante facilidad. Supongo que casi cualquier cosa se rompería con facilidad con un martillo de acero tan pesado.(18) La vieja bruja hacía un ruido peculiar al ser arrastrada por el suelo, ni siquiera notaba su peso muerto, a decir verdad,una vez muerta, mi suegra tenía el peso de un pajarillo. Era algo casi tierno, si no hubiera sido por la masa sanguinolenta que era una parte de su cráneo, su cara era la de una amable anciana que hace pasteles para sus nietos y se reune para jugar al bridge con sus amigas los viernes por la tarde, cada una cometiendo la locura de beberse una copita de jerez.(19) Mi suegra no jugaba al bridge, es más, tenía dudas de que hubiese jugado alguna vez a algo, que hubiese sido una niña alguna vez, inocente y sin tanto rencor por dentro. Siempre recordaría aquel gesto duro, severo y aquellos comentarios mordaces pero revestidos de azúcar; aquellas miradas condescendientes.(20) Su sonrisa... su sonrisa llevaba al mismísimo demonio dentro. Desde luego, mi marido nunca supo nada de mi angustia, de mi rabia al ver que su madre me despreciaba, que me consideraba una aprovechada que no valía ni para limpiarle los zapatos a su hijo.(21) Aún recuerdo el día de mi boda, con mi madre, mis hermanas y mis primas revoloteando alrededor de mi cuarto y en el que habría de cambiarme. Mi suegra estuvo diligente con todas ellas, les sirvió deliciosos pastelillos entre sonrisas y comentarios cómplices.(22) Pero mi tocado no aparecía. Mi hermana iba a ser la encargada de peinarme y me había regalado un tocado muy bonito, nada extravagante, algo sencillo.(23) Recuerdo cómo mi suegra aplaudió la ocurrencia de no contratar una peluquera, recuerdo el "qué encantador". El tocado no apareció aquel día, suerte que compramos otro igual gracias a mi paranoia y cuando metí la mano en aquel cajón... lo encontré, intacto, un poco amarillento, pero con la etiqueta puesta aún.(24) Como una burla desde el más allá. Apretaba el tocado con mis manos ensangrentadas, me daban ganas de coger aquel martillo y destrozar cada uno de los huesos, y la carne... pero habría que limpiar más y suficiente trabajo en vida había dado aquella dichosa mujer.(25) Gracias a Dios, mi marido era un tipo que se tragaba todas las series de policías del universo, solo necesitaba lejía para la sangre, su asquerosa y maldita sangre, tan espesa y pegajosa como ella lo fue en vida. Y sosa, mucha sosa, con sosa y agua su cuerpo se desharía en horas, lo que pasa es que era más difícil lo de la sosa, porque es imposible retener a mi familia de no entrar en el baño...(26) Lo de eliminar la sangre era sencillo, lo de eliminar su cuerpo era más complejo. Ni muerta me iba a dejar vivir.(27) Pasada una hora parecía que no había ocurrido nada, todo rastro de sangre que pudiera haber dejado esa bruja me había encargado de hacerlo desaparecer, pero seguía sin saber qué hacer con su cuerpo. De repente recordé cuántas veces nos había hablado de aquella casita que había heredado en su pueblo y a la cual nunca quiso llevarnos pues "estaba muy lejos".(28) Yo sabía perfectamente que era una vil excusa pero Carlos nunca admitió que tuviera razón, y si su madre decía que era una paliza llegar allí, por más que estuviera solo a poco menos de hora y media de la ciudad, ni siquiera insinuaba que él creía lo mismo que yo. Sin más dilación me puse en movimiento, y al cabo de un rato me encontraba al volante de nuestro coche camino del pueblo y su casa, con ella envuelta en bolsas de plástico en el maletero, una pala y a su lado la sosa que me ayudaría a sacarla de nuestras vidas para siempre.(29) Mas, ¡qué juguetón el destino!, me tenía reservada una sorpresa. No bien hube enfilado la carretera que me sacaría de este embrollo, acaso tan excitada por los sucesos recientes que no presté atención al pie derecho, unas sirenas llegaron a mis oídos, la luz roja y azul en mi retrovisor, la voz que me da el alto: la policía.(30)A través del retrovisor, observaba con angustia el paso firme del agente que se acercaba al coche con una mano puesta en su cinturón, junto al arma. Me pidió que saliera del vehículo y en ese momento me sentí como el personaje de Javier Bardem en No es país para viejos: tenía muchas ganas de hacer desaparecer al policía.(31) Pero me reprimí. Salí del coche con la ansiedad mordisqueando sañuda los pliegues de mi estómago. Alcé la vista, le miré a la cara y contuve el vómito. No podía ser él. Era imposible.(32) Me sonó al instante. En su gesto no había incicios de sospecha, sólo había sorpresa y alegría por verme después de tantos años.(33) Vaya sorpresa, dijo, nunca pude imaginar que las casualidades llegasen a confabularse tan oportunamente, fíjate que he tenido que sustituir a uno de mis compañeros, enfermo, y he visto que tu coche lleva el maletero mal cerrado al circular detrás de ti. Me quedé helada... hacía veinticinco años que no nos veíamos, desde el día antes de mi boda, en que decidí casarme con el ferretero, en lugar de con el policía... hubiera podido liquidar a mi suegra de un disparo, en lugar de a martillazos... porque las suegras son todas iguales...(34) Mi cabeza se partía pensando esto mientras saludaba a mi amigo e intentaba inventar una excusa para que no se acercara al maletero. Ya se encaminaba a la parte trasera de mi vehículo cuando sonó la radio de su coche patrulla y su compañero le hizo señales para que se acercara. (35) Mi mano temblaba al encender el cigarrillo, no veía el momento para continuar el viaje. Al terminar la comunicación en su coche comentó algo con su compañero y me miró largamente. (36) Mi corazón empezó a latir aceleradamente, en mi imaginación veía cómo se acercaba al coche, abría el maletero y descubría el pastel..... no sabía si anticiparme y cerrarlo o esperar que la suerte me acompañara y aquella llamada le obligara a marcharse.(37).Le sonreí he intenté tranquilizarme.Me miré las manos nerviosa y ví que tenía una mancha de sangre en el dorso de la mano....¡Dios mío.....! ¿La habrá visto?. Las piernas empezaron a temblarme , escondí las manos como pude....Él se acercaba lentamente y yo estaba muerta de miedo............(38). " No seas tan descuidada, no se puede ir por ahí con el maletero abierto", me dijo. Torcí la boca en una mueca que se suponía era una sonrisa, mientras restregaba mi mano ensangrentada dentro del bolsillo del pantalón. Se dió la vuelta, se acercó al maletero y cuando ya hasta el aire empezaba a faltarme, de un golpe seco lo cerró.Luego se volvió otra vez hacía mí..(39)Sus oscuros ojos almendrados , los mismos que recordaba de aquellos momentos de juego y complicidad que habíamos compartido durante parte de nuestra infancia y adolescencia,se detuvieron en el dorso de mi mano ...¡Estás herida!- se sorprendió. (40) Le dije, que me había herido con el cierre del maletero, y, no se si le resulto convincente mi explicación, pero su mirada se detuvo un instante en mis ojos, y su boca se poso en la mía fundiéndose en un apasionado beso.(41)Mientras me besaba y saboreaba de nuevo la dulzura de sus labios, una lágrima se deslizaba por mi mejilla,no pudiendo evitar que a mi mente volvieran recuerdos tan tiernos y tan lejanos. (42)Recuerdos que me hacían estremecer, aquel primer beso, aquel primer roce de sus manos sobre mi piel, aquel amor prohibido que nunca olvide,todo se agolpaba en mi mente mientras no podía dejar de repetirme ¿porque me equiboque? ¿porque no luche por aquel amor prohibió? ¿porque?. (43) De pronto di un brinco con el ruido de una moto que paso y recorde el regalito que llevaba en el maletero. Me despedi de el le dije que tenia que hacer algo inportante. El me dijo que esperaria una llamada mia. Monte en el coche y volvi a dejar lo que tanto añore por culpa siempre de mi queridisima suegra. (44) Mientras conducìa, los pensamientos se me agolpaban en la cabeza y creaban en mì un estado de confusiòn que no me ayudaba en nada en esos momentos. De pronto y de manera inesperada, sonò mi celular... no pude evitar sobresaltarme; el "hola" de mi voz sonò tan lùgubre, que mi esposo -al otro lado del telèfono- me preguntò: "Adònde estàs? Te pasa algo?". (45) y contesté :_ Pues la verdad... cariño... que sí!. Estoy preocupada por tu madre... me ha llamado al telefono de casa y la he notado bastante asustada, pero no ha podido explicarme lo que le ocurría ...la comunicación se cortaba constantemente...Tan solo ha podido decirme ,entre lloros y sollozos ,que fuera a la casita del pueblo , que necesitaba mi ayuda. (46) Estoy de camino hacia allí. Me parece muy bien, en cuanto pueda yo tambien iré, no vemos dento de un momento. Me temblaba todo el cuerpo al pensar lo que le diria a mi marido en cuanto nos vieramos. Apreté el acelerador a tope, pues tenia que llegar lo antes posible a la casa y deshacerme de ella. Siempre comentaba que tenia un hermoso jardín con muchas flores, así que habia pensado hacer una fosa y enterrarla, luego plantaria los gladiolos que tanto la gustaban a ella....(47)Llego a la casa, es noche cerrada, cojo la linterna y me voy hacia el jardin donde un bosquecillo de arboles me parecen un buen lugar donde cavar la fosa. Agarro la pala y el pico y empiezo a cavar desesperada, al cabo de unos minutos, tropiezo con algo, enfoco con la linterna, y del susto casi me caigo de espaldas , el esqueleto de una mano sale de la tierra con los dedos en forma de garra, como queriendo salir a la superficie.
(48) Empecé a temblar violentamente ¿cómo era posible que todo se complicara tanto? ¿Quien era aquel muerto que asomaba su mano como pidiendo justicia?
Me armé de valor y seguí cavando, para sacar el resto de osamenta a la superficie.

Y ahora paso esta historia para que la continúen a:
Adosinda
Dolita

sábado, 17 de noviembre de 2007

Sandy nos ha dejado


Sandy era nuestro gato, tenía 14 años. Era cariñoso, tranquilo y parecía lleno de vida y de pronto el martes se puso enfermo. Lo llevamos a la clínica donde nos dijeron que estaba muy grave por una obstrucción de las vías urinarias. Ya le había pasado otra vez, hace 6 años y había conseguido recuperarse y desde entonces, llevaba una dieta especial para evitar recaídas. Pero no bastó y se puso mal de nuevo, muy mal.
El jueves parecía que se iba a recuperar, estaba contento, ronroneando y queriendo saltar para volver a casa... Pero ya nunca volvió a su casa.
Ayer se puso muy malito de nuevo y hoy nos dijeron que tenía una fisura en la vejiga y que lo único que podía intentarse era un complicada operación sin demasiadas posibilidades de éxito.
Y pensamos que ya bastaba de sufrir, que se merecía morir dignamente, como sólo los animales y algunos humanos, saben hacerlo y así, según estaba dormidito por la anestesia que le habían puesto para hacerle una prueba, lo inyectaron para que ya no despertase más.
Lo acariciamos hasta que dejó de respirar y aún un rato después y nos despedimos de él con un beso. Donde quiera que esté, porque yo sé que los animales tienen alma, estará contento porque ya no sufre, porque está tranquilo, porque podrá correr y saltar con otros gatitos como él y porque Dios lo va a cuidar como ha hecho siempre, pero ahora de más cerca.
Sé que hicimos lo mejor, pero como duele... No consigo hacerme a la idea de que ya no lo voy a ver más, de que ya no escucharé sus maullidos por la mañana cuando llegue a la cocina, de que nunca más buscará con su cabecita mi mano para que lo acaricie, de que nunca más sus ojitos azules me van a mirar.
Nunca te vamos a olvidar, mi niño, ocupas por siempre un lugar en nuestros corazones y siempre te querremos.
Perdóname si alguna vez no fuí paciente contigo, tu sabes que aún así, te quería mucho, te quiero mucho. Te quise desde que llegaste a casa, con apenas 2 meses y un collarcito de bolas plateadas que te hacía parecer un peluchín. El tiempo pasa tan rápido, Sandy, parece que fue ayer...
Hoy, permítenos llorar y estar tristes, aunque tu estés feliz, sólo por hoy permítenos ser débiles y no entender del todo por qué tuviste que irte a un sitio mejor.
¿En qué estrella estás, pequeñín? Dímelo para mirarla por la noche y dedicarte una sonrisa.


lunes, 5 de noviembre de 2007

Fulgencia Salgado

Al final de sus días, Fulgencia Salgado, se encontraba muy tranquila. De misa diaria, era considerada una ciudadana ejemplar dentro de la pequeña población en la que nació, vivió y, en breve, morirá. Sentada en la silla de mimbre que heredó de su madre, observaba con la mirada vacía la calle, esperando que llegase su encuentro con el Señor.
De vez en cuando, pensaba en como sería el cielo y la vida que le esperaría allí. Realmente no esperaba mucho, trabajadora incansable por el barrio, se había dejado la piel pegada a cada uno de los adoquines. Había vivido por y para los niños, en esa época en la que la heroina sesgaba vidas y familias, ella logró que todos y cada uno de los chavales en edad propicia siguieron vivos una vez pasó la moda.
Podeis entender que fuese una mujer muy querida en Posadillas.También sería recordada por su buen tino en la cocina, donde consiguió en épocas de penuria, sacar de un marrano comida para todo el vecindario durante días y días.
Como en todos los pueblos pequeños, Posadillas era muy conocida por la matanza, que era tan sanguienta que atraía a mediados del invierno a centenares de visitantes. Fulgencia era la mujer del matarife, que murió hace una decena de años por un cancer de pulmón, por lo que ella era la principal encargada de las morcillas, chorizos y demás productos porcinos. Así que, la pequeña carnicería que regentaba junto a su marido siempre fue un hervidero de gente ansiosa de probar las maravillas que Fulgencia obtenía con esas diestras manos.Pero eso fue hace tantos años que casi ni se acuerda.
Medio ciega, seguía escudriñando la calle, como si esperase que la muerte llegase en un flamante auto a llevársela a su último y esperado viaje. Por fin, un buen día, Fulgencia murió, sentada en aquella heredada silla de mimbre, con una sonrisa en los labios.
El viaje fue corto, aunque a ella se le hizo muy largo. Cuando ascendía al encuentro con San Pedro, iba pensando que obras serían las más representativas de su vida, por cuales le juzgarían. Por supuesto, viajaba libre de pecados aunque ligeramente nerviosa, cosa normal por otra parte. Por fin, la ascensión terminó y se encontró flotando en una especie de nebulosa, una fría neblina que la iba envolviendo poco a poco. Al mismo tiempo, Fulgencia sintió una extraña sensación de sopor, que la obligaba a tener los ojos medio cerrados. Por fin, la niebla se despejó y se encontró ante el mismísimo San Pedro o eso se pensaba ella.
Ante Fulgencia, se erigía un cerdo de grandes dimensiones, con una libreta en una mano.- Perdone, ¿quien es usted? - preguntó Fulgencia con una mezcla de pavor e incredulidad.
- Soy San Pedro, ¿no lo ve? ¿Acaso creía usted que San Pedro era humano? - dijo riéndose el enorme cerdo al tiempo que con la mano libre la empujaba de la nube.


domingo, 26 de agosto de 2007

Reflexión


Plutarco (45-125),
filósofo y escritor griego:
¿Podríais realmente preguntaros qué motivos condujeron a Pitágoras a abstenerse de comer carne? Yo por mi parte me pregunto bajo qué circunstancias y en qué estado espiritual decidió un hombre tocar sangre con su boca, llevar sus labios a la carne de un cadáver y adornar su mesa con cuerpos muertos y en vías de putrefacción, y se permitió denominar alimentos a las piezas que poco antes habían bramido y gritado, que se habían movido y vivido. Seguro que no se trata de leones y lobos que comeríamos para autoprotegernos; a estos animales, por el contrario, no les ofrecemos ninguna atención, sino más bien sacrificamos animales inofensivos y mansos, sin aguijones ni colmillos, que sin más no nos pueden causar daño alguno. Por su carne les robamos el sol, la luz y la duración de la vida que les corresponde desde su nacimiento. Si queréis afirmar que la naturaleza ha previsto para vosotros este alimento, matad entonces vosotros mismos lo que penséis comer, pero con los medios que os ha otorgado la naturaleza y no con la ayuda de un cuchillo de matarife, de una maza o de un hacha“.
“Por un pequeño trocito de carne les robamos a los animales el alma, así como la luz del sol y la duración de vida, para la que fueron creados y para la que existen por naturaleza“.

“Los hombres no deberían nunca abandonarse tanto hasta el punto de tratar a las criaturas vivas como zapatos viejos y utensilios inertes y gastados que se tiran cuando ya no funcionan más. No deberíamos hacerlo ni cuestionarnos nunca los beneficios que se pueden sacar de seres vivos viejos, que apenas tienen algo o nada que ofrecer“.

sábado, 14 de julio de 2007

El cerdo de mi vecino

Cuando despresó a su cerdo, como un artista moderno, en un montón de pedazos desconectados, con la perfección y la alegría que ponen los paranoicos en sus trabajos, y repartió los trozos sobre los poyos de la cocina y las mesas preparadas, y colgó como banderas las tripas en los alambres de su patio, empecé a sentir este miedo de mi vecino.
Me produce este espanto la amabilidad que a veces derrocha al saludarme.Me apresuro a extenderle mi mano, adulón, para estar seguro de que no trae en la suya el artero cuchillo que le sirvió para perforar el pobre marrano. Y le sonrío. Para mostrarle los dientes. Y que entienda que yo también tengo con qué defenderme. No por expresarle la buena voluntad que ya no me inspira.
Algo se quebró entre nosotros desde que lo vi apuñalar sin asco al mismo que había alimentado con esmero, con lo mejor de su basura de tubérculos y tusas de mazorcas. Para el que construyó el corral agradable donde no golpeaba el viento, con un chorro de agua fresca en cuya instalación ayudó a su jardinero con sus propias manos. Jamás olvidaré los gritos de la criatura áspera, cuya sonrisa cambió mi vecino por el rictus de la impotencia de una víctima de una traición inesperada. Y le encimó una cómica manzana entre los dientes, para completar la impiedad y la burla. Ya no voy a olvidar el gesto de decepción en la trompa del inocente cochino, dorado por las artes de culinario del suegro de mi vecino, de poco fiar también. Cómo pataleaba contra el cielo el pesado cuadrúpedo. Cómo berreaba por la clemencia de un día mientras mi vecino escarbaba en su corazón engordado adrede. Un chorro de sangre negra y caliente saltó de la herida bajo la punta de su cuchillo de acero perfeccionado en el esmeril como un poema de Petrarca.
Jamás sospeché que mi vecino poseyera esas aptitudes para matar como un experto. No puedo marchar a los tambores de mi vecino fabricados con las vejigas templadas de sus amistades. Nadie puede guardar nada honorable en una bolsa hecha con el pellejo de un amigo. Cómo entenderse con alguien que muestra con orgullo una fotografía tomada en el chiquero, un minuto antes de poner bocarriba a su huésped en el altar de piedras de su finca sembrada de durazneros y rosales. Me hacen falta para ser feliz los gruñidos de bajo de la trompa rastrera, la meditación de su música, la seriedad del cerdo mientras reburujaba como un filósofo bajo las apariencias. Su manera ejemplar de comer con la resignación, el agradecimiento y la honradez de uno para nada más nacido, sin otras ilusiones que gozar de su pantano. Pesa la ausencia de su beso en el suelo húmedo como si hozara en un cielo de estrellas descompuestas. Lo entristece todo el recuerdo de la mirada de sus ojos grises, llena de preguntas sepultadas en densas capas de empellas, capones y papadas.
Hay un aire trágico en el chiquero. Un fantasma golpea la puerta oxidada. El cielo reclama la sangre sacrificial. Mi vecino se negó a pagar el tributo debido a la naturaleza que sustentó sus jamones y la guardó en vasijas el avaro, para embutir morcillas con el mismo arroz que hizo parte del rito de su boda. El silencio de cargos chorrea sobre mi vecino, bellaco empedernido, capaz de regalar su gula de cumpleaños con las lonjas de un prójimo. Y sigue tan campante. Ya sé lo que significa traicionar. Mejor que cuando leí Macbeth. Mi vecino no es el mismo para mí. Hasta su sombra ha cambiado después de matar al que cuidaba, por el que se preocupó con sinceridad evidente. He dejado de creer del todo en sus palabras de afecto.
Cómo estás, me pregunta. Y me echo a temblar de miedo de ser encontrado a punto para el juicio ridículo y el grave holocausto. No puedo poner una cruz en un chiquero ajeno. Entonces, celebro con este epitafio la memoria del justo, el recuerdo del que mimaron como a un hijo, sabiendo para qué lo querían, que estaba invitado a una fiesta desdichada, que tenía los días contados. Y que no mereció siquiera la gracia de una fosa decente. Porque lo sembraron en las fetideces del vientre apestoso, lleno de pliegues de dobles intenciones, de mi vecino, su rubia, robusta y ruidosa mujer, y su melindroso suegro y sus hijos. Y lo privaron del privilegio de reposar en el seno de la tierra y descomponerse en paz.Pues después de ser repartido como una túnica y devorarlo a dos carrillos, lo bautizaron con ron póstumo y con galones de cerveza. Y quién descansa cuando su tumba canta, repite sandeces como una loca, cuenta chistes obscenos entre hipos y eructos, golpea el mundo como una piedra y rueda por el piso sin nobleza. Era como si buscaran, los corrompidos, aturdir en alcohol el remordimiento, el sentimiento de la negra ingratitud. Tengo suficientes motivos para recelar de mi vecino. Para escurrirle el bulto a sus halagos. Si no fue fiel con el que trajo a su granja de brazos, cuando era un bebé de pelambre rojiza y ralas pestañas de puntas cenicientas y además le costó dinero, no tiene por qué ser diáfano conmigo cuando me agasaja. También acariciaba el lomo del otro con generosidad. Ya sé que sus ternuras pueden pervertirse sin aviso.
Si toca, díganle que no estoy. Esperaré debajo de esta cama hasta que se vaya.
Ayer me dijo con aire indescifrable:-Te ves saludable estos días.
Y agregó, cantarino:-Veo que estás aumentando de peso.
Y temo que venga de un momento a otro con su cuchillo.

Texto de: Eduardo Escobar (poeta colombiano)

Este texto estaba en este foro http://www.forovegetariano.org/foro/showthread.php?t=2077 y me pareció tan acertado, que quise reproducirlo aqui.